Southpaw (Reseña/Opinión) No quedó a deber, pero pudo ser más

Re-visitamos Southpaw, una película de 2015 cuya calidad de producción sorprende, pero no termina de despegar. Una reseña y opinión un poco tardía.

Los filmes que retratan al deportista en su ascenso al éxito nos colman el plato desde que Rocky estableció la fórmula. A veces el protagonista es afro-descendiente, a veces tiene problemas cognitivos, otras lucha contra abusivos o por un interés amoroso, pero regularmente, todas estas obras tienen un parecido innegable: podemos ver un camino desde lo más bajo hasta la cima.

Southpaw es un poco de frescura para el género. Billy Hope, un boxeador consolidado y con varios títulos en su haber parece tener una vida de ensueño. La estabilidad emocional, buenos amigos, récords inbatidos y una fortuna comparable con la de Floyd Maywether, le han dado una posición envidiable para cualquiera. Hasta que un reto cambia todo drásticamente.

La presión mediática para el defensor del título de boxeo es algo que ya conocemos. Todo parece ir bien en la vida del protagonista hasta que un peleador con más experiencia que relaciones públicas lo reta en televisión. El héroe, tratando de defender su orgullo, se deja arrastrar a un conflicto que lo hará replantearse sus convicciones, y sacudirá su vida como nunca antes.

Una producción extraordinaria

Pero aunque el argumento se nos hace conocido, hay elementos que destacan a esta película del resto.

El compromiso de Jake Gyllenhaal con el papel es sencillamente impresionante. Los cambios físicos que logró para dar vida a Hope son de primer nivel, y da la sensación de que estamos viendo «Creed» o cualquier cinta super-taquillera.

Las locaciones son icónicas y perfectamente logradas. Si pones una de las peleas en la televisión y alguien entra al cuarto, es muy probable que la confunda con un evento real. Para un presupuesto de apenas 30 millones, la fidelidad y atención al detalle es escandalosa.

Un trabajo actoral intachable

Aunado a la seriedad con la que Jake se tomó el rol, las actuaciones de Rachel McAdams y Forest Whitaker son dignas de distinción. A pesar de que el guión no les ofrece tanto, son capaces de encarnar a sus personajes de manera creíble y natural, apoyando al protagonista en su cruzada.

Increíblemente, en una película que apenas araña las dos horas se logra conectar con la audiencia más que en varias trilogías, y las situaciones en las que se ven sumidos los personajes nos importa genuinamente.

Lo tiene todo y se quedó muy cerca

Quizá es la sobre-oferta de películas del género. Quizá duró muy poco y la trama que parecía estar trabajando fue concluida abruptamente como el dibujo del caballo que terminan de última hora.
Southpaw tiene momentos de drama que se quedan marcados, así como una historia épica, actuaciones y peleas de calidad impresionante. Logra, sin lugar a dudas, mucho más que algunas películas recientes de Rocky juntas. Entonces ¿Por qué nadie habla de ella?

Porque los acontecimientos que impulsan al protagonista solo se pueden presentar una vez. El traer de regreso algunos de estos elementos habría sido traicionar su esencia en primer lugar, y como el mundo está acostumbrado a las historias sin fin y las sagas eternas, Southpaw pasó sin activar muchas alarmas.

Se nos retratan problemas nada frecuentes y más profundos de lo usual, y se toman riesgos que las grandes producciones no están dispuestas a tomar. Dejándonos impresiones a las que no estamos acostumbrados.

Hay que verla

Tiene algunos puntos en contra, como el diálogo y el encapsulamiento de argumento, pero si alguna vez has visto un filme de este tipo, es una obligación.

Es breve y concisa, se va a grabar en tu recuerdo, y puedes compartirla con todo tipo de público. Es una de esas películas comodín que nadie habrá visto pero todos pueden disfrutar. Southpaw, en un universo paralelo, es una franquicia exitosa que se ha re-friteado a sí misma incontables veces, pero en este, es una cinta solitaria con gran potencial.

Es raro que aún pasando sin pena ni gloria tenga tantos admiradores y le hagan ediciones como estas ¿verdad?
Como diría Margarito «¡Pus ahistá!»; a las pruebas me remito.

Southpaw (Reseña/Opinión) No quedó a deber, pero pudo ser más

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